Pedro del Rincón y Diego Cortado son dos jóvenes de unos 15 años de edad que huyen de sus casas por el maltrato al que les sometían sus familias en busca de dinero y libertad. Ambos muchachos coinciden en la puerta de una taberna donde se hacen amigos y roban a un arriero todo su dinero haciendo trampas en una partida de naipes.

Tras un largo camino, llegan a Sevilla, donde consiguen u primer trabajo como portadores de mercancías. El sueldo es muy bajo, así que de buenas a primeras comienzan a delinquir robándole a un pobre sacristán una bolsa de dinero. Un chico llamado Ganchuelo contempla el robo y les indica que para robar en la plaza de Sevilla es necesario formar parte de un grupo o cofradía de ladrones y darle a Monipodio parte del botín.

Rincón y Cortado acompañados por Ganchuelo van a ver a Monipodio que les asigna dos nombres: Rinconete y Cortadillo. Ahora lo dos jóvenes ya forman parte de la banda y están listos para delinquir, pero, de repente, el alguacil entra en escena reclamando la bolsa que Rincón y Cortado le habían robado al sacristán. Cortadillo se la entrega y Monipodio, tras contemplar esa acción, lo renombra como "el bueno".


Tras esta situación la banda se dispone a cenar. Pero, durante la cena, un centinela de la cofradía llega con una muchacha con aspecto de maltratada. La muchacha es Cariharta (una prostituta) que entra llorando, quejándose de los maltratos que recibía de Repolido. Gananciosa (otra prostituta) trata de consolarla. Monipodio le promete justicia, pero, acto seguido, Repolido se presenta enfadado. Finalmente, pide perdón y la muchacha y él hacen las paces.

Tras ello, Monipodio llama a todos los miembros y le pide a Rinconete que lea un libro titulado “Memorias de las cuchilladas que se han de dar esta semana” y luego manda a todos los miembros determinadas tareas. A Rinconete y Cortadillo les asigna el distrito que va desde la Torre del Oro hasta el postigo de Alcázar, luego les da su bendición y los convoca para el próximo Domingo.